martes, 26 de junio de 2018

Enjambres

Hacia el final de la primavera, cuando las colonias de abejas están fuertes y no queda espacio para continuar con la reproducción y el acopio de alimentos, tiende a dividirse por un proceso natural al que se denomina enjambre. Una parte de la colonia acompaña a la reina vieja para posarse en una rama de un árbol próximo, unas rocas... hasta que las abejas exploradoras encuentran un lugar donde seguir con el desarrollo de la colonia.

En el pasado era posible encontrar algún enjambre que había ocupado algún roble viejo pero en la actualidad y debido a enfermedades como la varroa es más improbable que sobrevivan en la naturaleza sin el cuidado de un apicultor. 

Tradicionalmente, los apicultores de nuestra zona recogían esos enjambres con un cesto que colgaba de un palo en un extremo mientras desde la parte inferior se empujaba al enjambre con un aparato denominado "humión" que tiraba humo a partir de excrementos secos de vaca y que atontaba a las abejas y las introducía dentro de dicho cesto. el proceso concluía depositando el enjambre dentro de un nuevo dujo o, en la actualidad, colmena.
Fotos: Javier Pineda Hernando


La noche de San Juan


La tradición de la fiesta de la noche de San Juan se remonta a los ritos pre-cristianos en los que la unión con la naturaleza eran la nota dominante. En realidad la festividad era coincidente con la llegada del solsticio de verano al hemiferio norte y la ceremonia principal de esta celebración consistía en prender una hoguera con objeto de "dar más fuerza al sol", pues a partir del solsticio de verano se iba a ir haciendo más débil (se acortan los días), aunque también tenía importancia la capacidad "purificadora" de las llamas.
También en el ámbito del origen pagano, existe otro antecedente que es la celebración celta de Beltaine ("bello fuego"), que era una festival anual en honor al dios Belenos, en el que se hacía pasar al ganado entre las llamas para purificarlo.
Más adelante la festividad se cristianizaría en honor a San Juan Bautista, celebrando así su nacimiento. Aunque el solsticio de verano se produce en realidad la noche del 21 al 22 de junio lo cierto es que por influencia cristiana se llegaron a unir ambas festividades, la efeméride de San Juan y las tradiciones propias del solsticio dando lugar lo que se conoce como la noche de San Juan. Según la Biblia, Zacarías, padre de San Juan, no creía que su mujer estuviera embarazada y cuando dio a luz encendió hogueras para anunciar el nacimiento de su hijo.
Sobre esto último podríamos sospechar de donde viene el mito o la leyenda por la cual los templarios creían o afirmaban que el verdadero Mesías era San Juan Bautista, primo carnal de Jesucristo según la Biblia.
Si bien esta fiesta se celebra en innumerables localidades de toda España, en Castilla es en la provincia de Soria ( ya sabes el dicho: " de Soria ni el aire ni la novia..." ) donde más se aplican en ello, especialmente en el pueblo de San Pedro Manrique, donde los varones pasan descalzos sobre un camino de ascuas llevando a cuestas a algún temerario voluntario, o en la misma ciudad de Soria cuyas fiestas de San Juan tienen gran renombre y tradición.
En esta capital el próximo miércoles tendrá lugar el pregón que anuncia el inicio de las fiestas. Después vendrán el jueves de sacas y el viernes de toros, para después celebrar el sábado agés, el domingo de calderas, el lunes de bailas y, fin de la fiesta, el martes de escuela...
Y si tienes la suerte de pasar estos días por Soria no olvides comerte unos torreznos, darte un paseo nocturno por el centro de la ciudad y recordar estos versos:
" ¡ Soria fría ! la campana
de la Audiencia da la una.
Soria, ciudad castellana
¡ tan bella ! bajo la luna. "
( Antonio Machado )
Foto del blog de ElLioDeAbi



lunes, 25 de junio de 2018

Los efectos de las guerras cántabras en el norte de Burgos


Castro del Cerro de la Maza. A la derecha, Cidad de Valdeporres

El historiador Dión Casio, contemporáneo del periodo de las guerras cántabras, dejó escrito lo siguiente:

En el año 19, Agripa se trasladó a Iberia, en donde los cántabros, prisioneros de guerra, después de matar a sus dueños y volver a sus casas, tomaron posiciones en las que fortificaron y se disponían a asaltar las guarniciones de los romanos. Después de perder bastantes soldados y de castigar a otros, Agripa mató a todos los enemigos en edad militar y quitó las armas a los restantes obligándoles también a bajar de las alturas a la llanura”.

Resulta llamativo que algunos de los que tienden a creer a pies juntillas los relatos mitificados sobre los cántabros y su resistencia a Roma, descarten sin más este pasaje tachándolo de absolutamente exagerado. Nosotros también pensamos que es una exageración, pero también creemos que una frase tan lapidaria no puede ser rechazada a la ligera, y que efectivamente tras atajar la última de las sucesivas oleadas de rebelión de los cántabros, el imperio, a través del general Agripa, decidió cercenar de forma contundente y ejemplarizante la más mínima posibilidad de un nuevo levantamiento.

Y sin duda esto tuvo un gran efecto desestructurador sobre las poblaciones rebeldes. Lo cierto es que la mayoría de los castros de la zona dejaron de habitarse justo en este periodo, y el resto casi en su totalidad fueron romanizados. Por otro lado, la doctora Arribas Magro apunta a varios posibles ejemplos en el territorio de Merindades en los que se observa ese desplazamiento desde los castros hacia emplazamientos a niveles inferiores: El castro de Socueto que se desliza ladera abajo para formar el lugar de Opio (Mena), el castro de Manzanedo que dará lugar al lugar de Manzanedo en el fondo del valle... Cornejo y Haedo de Linares, Herrán, Cillaperlata, San Pantaleón de Losa, son más ejemplos de este tipo.

Así que, mas allá de una romanización más o menos intensa de la zona, cabe preguntarse tal y como dicen en el libro “Los Cántabros en la Antigüedad. La historia frente al mito” ¿dónde fue a parar el resto de la gente?, porque, o bien efectivamente hubo un retroceso demográfico muy evidente, o vivieron durante siglos sin apenas dejar evidencias de su existencia.

Otro indicio que apunta hacia las tesis que estamos defendiendo es que la gran mayoría de las legiones que participaron en las Guerras cántabras abandonaron la zona inmediatamente acabadas las mismas, y que durante los próximos siglos no tenemos ningún registro de focos de resistencia en la zona (en realidad muy pocos registros de la zona en general). Antes al contrario, la epigrafía y la documentación nos habla de soldados cántabros enrolados en los ejércitos romanos. Por ejemplo en Asturias sí que permanecieron algunos contingentes, hecho que puede estar relacionado con la exploración aurífera. 

jueves, 21 de junio de 2018

Oda a las Merindades



"Abre su mano el cielo de Espinosa
Mirando a Peña Igaña y Magdalena
Y en el Valle bucólico de Mena
El Cadagua es espuma generosa.
Con el Trueba y el Purón cabalga el Losa
Y el Nela en Valdeporres se hace vena.
Todo es fuente de siglos que resuena
sobre la piedra histórica y gloriosa.
Y al fin tú, Villarcayo, renacido
arropas con amor a todo el partido
en tu pétreo regazo castellano
Que Burgos, orgullosa de tenerte,
con la voz de la sangre viene a verte
cuando Dios te acaricia con su mano..."
Carlos Frühbeck

La lechera del Barrio San Pedro (Burgos)


En el año 2010 se instaló, una estatua de una lechera en el barrio San Pedro de la Fuente. La estatua fue colocada a petición de los vecinos de la zona, que pedían desde hacía mucho tiempo una imagen que representase la historia y la cultura de ese barrio.
Esta imagen, es un recuerdo a las personas que " hicieron barrio", entre ellos una parte importante fueron pasiegos, los cuales cambiaron sus vidas, y viajaron desde la zona norte de la provincia y desde la comunidad vecina de Cantabria, a Burgos capital, a ganarse la vida, con sus vacas, instalando lecherías .
No hace falta ser muy viejo, para recordar como las vacas paseaban tranquilamente por el barrio, y qué decir de aquella leche que se vendía, recién ordeñada, en los pueblos y también en los barrios de la ciudad, para después hervirla para el desayuno y disfrutar con su nata.
No olvidemos nunca a quienes trabajaron desde su infancia, para ganarse la vida y que hicieron que la gente tuviese una vida mejor.

En el país de mi padre: El arándano


En el país de mi padre ( y del tuyo ) hay palacios y casonas con escudos de cien linajes hidalgos, iglesias, castillos y ermitas sin fin. Hay monasterios que aprendieron a hablar junto a pueblos que callan. Hay ríos y barrancos e inmensos bosques. Y hay, sobre todo, personas que pasean con orgullo su humildad .
Hay también una rica fauna y una flora donde platican, como en tertulia, los vientos del norte con los vientos del sur, los que vienen del Atlántico con aquellos que soplan desde el continente europeo y los que nos llegan del Mediterráneo.
Y en esta flora tienen un lugar muy destacado los frutos silvestres y entre ellos los arándanos, mirtilos o ráspanos. Estos frutos proceden de un pequeño arbusto caducifolio de hojas de color verde claro o amarillento que crece en los sotobosques de montañas y en bosques de coníferas.
Si bien es mucho más común en zonas del norte y centro de Europa también lo podemos encontrar en nuestros cuatro valles pasiegos. A estos arbustos se les denomina también arándanos, arandaneras, ráspanos, mirtilos o raspaneras según las diferentes zonas de la cordillera cantábrica.
El fruto es una pequeña baya de color azul violáceo a la que se le atribuye un montón de propiedades. Toma nota:
- Tiene vitaminas C y P, por lo que se dice que es beneficioso para la circulación de la sangre y en los problemas de varices.
- Mejora la visión y es beneficioso en los problemas de retina. A este respecto se cuenta la anécdota de dos aviadores ingleses de la Primera Guerra Mundial que consiguieron ver mucho mejor durante la noche tras la ingesta de arándanos.
- Es antioxidante y ayuda a combatir el colesterol. Tiene un alto contenido en taninos por lo que tiene efectos astringentes y antidiarreicos e igualmente se cuenta que es beneficioso para todo el sistema urinario, evitando y paliando infecciones. Y hay quien habla, hablar es gratis, de que incluso tiene efectos anticancerígenos.
En la cocina este rico fruto silvestre es utilizado para aromatizar aguardientes y para preparar mermeladas o confituras así como para acompañar platos de caza y elaborar postres.
Pero una de las maneras más suculentas y sencillas de comerlo es crudo, recién cogido del arbusto. De hecho, entre sus principales " clientes " se encuentran las vacas, los corzos y hasta los osos.
En Merindades, con un poco de suerte empezaremos a verlos muy pronto, desde finales de junio y a lo largo del mes de julio. Así que si quieres estar sano ya sabes lo que tienes que hacer. Y es que en nuestras Merindades tenemos casi de todo.
" En el país de mi padre hay bosques sin número
allá, a veces los lobos hacen brillar sus ojos en la sombra
y el mirtilo es negro, al pie del roble verde ".
( Paul Verlaine )

Merindades refleja como nadie los ríos de Burgos.



El norte de nuestra provincia se riega con los ríos Ebro, Nela, Trueba, Salón, Engaña, Trema, Pucheruela, Jerea, Jalón, Cerneja, Cadagua, Ordunte...

El agua ha configurado la orografía del norte de la provincia de Burgos, un " territorio manantial " surcado por docenas de ríos y arroyos en el que hay al menos seis embalses de agua importantes y lagunas milenarias en Gayangos. Como la cascada de Monte Santiago, los ríos del Valle de Mena vierten sus aguas hacia el Mar Cantábrico a través de la cuenca del Nervión.
El resto de los manantiales del norte contribuyen a la cuenca del Ebro y el Mediterráneo. Y ya en el sur de la provincia burgalesa se vierten hacia el Atlántico a través del río Duero.

El agua es espectáculo en la provincia de Burgos. En el norte, se manifiesta helada en invierno en los montes de Espinosa; se oculta por sumideros que se adentran en cuevas como Ojo Guareña; surge formando pozos y cae en cascadas espectaculares de más de 200 metros de altura que baila al viento como la cola de un caballo.

Ha roto las montañas formando cañones como los del Ebro y el Rudrón, y abierto docenas de desfiladeros como Los Hocinos, La Horadada o el de Pancorbo. Algunos manantiales tienen además propiedades curanderas y hay termas saludables en Corconte.

Ríos y arroyos navegan más de quinientos kilómetros por el norte provincial. El río Ebro nace en Fontibre, en el Pico Tres Mares, en plena Cordillera Cantábrica, entra en Burgos por el embalse de Arija compartido con Cantabria, pasa por los valles de Zamanzas, Manzanedo, Valdivielso, Cillaperlata, Trespaderne, Frías y Tobalina, y la abandona por el embalse de Sobrón, recorriendo por la provincia más de 200 kilómetros.

Sus principales afluentes castellanos son los ríos Gallejones, Trifón, Oca, Nela, Jerea, Ranera, Somo, Turón. Entre Arija y Sobrón hay otros dos embalses más del Ebro, uno en Cereceda, pedanía de Oña, y otro en Cillaperlata.

El Nela, el afluente principal de Las Merindades, nace en La Matanela, en la Merindad de Valdeporres, y recorre 75 kilómetros hasta su desembocadura en Trespaderne. Pasa por terrenos de Valdebezana, Castilla la Vieja y Villarcayo, Medina de Pomar y la Merindad de Cuesta Urria. Son tributarios suyos los ríos Trueba, Trema, Engaña, Torriente, Cénaga, Valdequintana, Gorrión.

El río Trueba nace en Estacas de Trueba, cerca de Espinosa de los Monteros, y desciende 47 kilómetros antes de desembocar en el Nela en las inmediaciones de Moneo. Pasa por Las Machorras, Espinosa de los Monteros, Loma de Montija, Villalázara, Barcenilla del Rivero, Bárcena de Pienza, Santurde, Villamezán, Medina de Pomar y Bustillo de Villarcayo. Sus afluentes son los ríos La Sía, Lunada, Toba, Río Seco, Pozos, Maílo, Cerneja, Noceco y Salón. El Cerneja y el Salón recorre cada uno veinte kilómetros.