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viernes, 11 de mayo de 2018

NUESTRAS PALABRAS: " GANADO "



Volvemos con nuestro monje, al que dejamos en su scriptorium hace ya varias semanas. Estamos en el año 944, es decir mil años antes del desembarco de Normandía, en un lugar igualmente verde y hermoso, un precioso rincón del Valle de Valdegovía llamado Valpuesta.

En realidad no hubo un sólo monje escriba sino que en una primera época, durante la elaboración del becerro gótico ( llamado así en base a la utilización mayoritaria de la letra visigótica ) se sucedieron más de 30 monjes desde el año 804 hasta el 1.140 y se redactaron 187 documentos donde se recogían especialmente las donaciones que los feligreses del valle hacían al monasterio.

Más tarde se escribió el llamado becerro galicano ( por utilizar la letra galicana o carolina ) y que básicamente es una copia de los documentos anteriores, realizada en 1.236 por Rodrigo Pérez de Valdivielso, canónigo de Valpuesta. Se trata esta última de una especie de copia de seguridad que servía a los monjes de Valpuesta para registrar, actualizar y proteger los datos sobre las donaciones recibidas y sus privilegios.

Si se llaman becerros a estos cartularios ( conjunto de documentos ) no es más que debido al material donde se escribían: pieles de animales.

En el primer caso, en el becerro gótico, contemplamos un latín asaltado por una lengua nueva: el romance. Seguramente que Rodrigo Pérez de Valdivielso tenía mucha mayor formación en latín que los monjes escribas anteriores y por eso, al redactar el más moderno becerro galicano, eliminó muchas palabras del nuevo romance y las sustituyó por correctas palabras latinas.

No encontramos, sin embargo, en Valpuesta, ningún escriba estrella al estilo de Florencio de Valeránica ( el gran calígrafo, copista y notario de orillas del Arlanza, al que debemos, entre otros muchos documentos, la Carta Fundacional del Infantado de Covarrubias y el único testimonio original que se conserva del Conde Fernán González: una donación de él y de su esposa al Monasterio de San Pedro de Arlanza ). En Valpuesta, lo que encontramos, es una sucesión, una cadena de monjes que se limitaron a ser discretos anotadores de las transacciones entre el monasterio y los vecinos.

Estamos, pues, en el año 944 y es entonces cuando " nuestro monje " apunta por primera vez la palabra " ganado ", o mejor dicho " ganato ", apartándose del antiguo " pecus " latino ( de donde nos vienen las palabras pecuario y pecuaria ).

Por supuesto, sabemos que las lenguas no nacen en los monasterios sino que allí " únicamente " se recogían por escrito palabras que ya existían y que ya se utilizaban a nivel de calle, a nivel de rúa. Es más, existen y han existido lenguas muy antiguas que nunca llegaron a escribirse.

A nuestros " amigos " de la página de los cántabros, sin embargo, no les gusta mucho hablar de Valpuesta. Dicen que esas palabras se escribieron aquí pero que podían haber sido escritas en cualquier otro sitio como: Silos, Oña, San Pedro de Cardeña... Y en efecto, podrían haber sido escritas en cualquier otro sitio pero el caso es que se escribieron aquí, en Valpuesta, en Merindades.

Y es que, para alguno de estos " iluminados " del saber, entre Cantabria y Castilla no habría habido, en aquella época, vinculación, conexión o sucesión alguna. Los foramontanos no habrían existido o al menos no aquí. Y los castellanos debiéramos buscar nuestros orígenes no en Merindades sino en el Valle medio del Ebro, en torno a Calahorra.

Se trata de dejar espacio libre para que pueda galopar a su antojo por nuestros valles el expansionismo cántabro.

En efecto, desde su mentalidad, si las Merindades no tuviesen el orgullo de ser el origen de Castilla y de su lengua, les sería mucho más fácil poder afirmar y convenceros de que esto es tierra de Cantabria.

Y es que no quieren entender que cada realidad tuvo su tiempo y su espacio.

Pero es que, como diría nuestro querido monje: " de todo tiene que haber en la viña del Señor ". Expresión a la cual nosotros añadimos esta otra: " ¡ Vaya ganado ! ".

Fotos: Ana Noval.

jueves, 19 de abril de 2018

NUESTRA FAUNA EL TEJÓN


Seguimos con nuestras " aves nocturnas " ( recordad el post de 23 de enero sobre la gineta ) y en este caso hablamos del tejón, un ilustre merinés al que los estudiosos llaman meles meles y nosotros en Merindades, tan chulos como un ocho, así como en otros sitios de Burgos y de España, llamamos tasugo. ¿ Por qué ? ni idea. Pero es así.

El tasugo tiene el tamaño de un perro mediano aunque con las patas más cortas y con una cabeza triangular. Las patas son robustas y el hocico muy alaaaargado.

Los tejones son muy sociables y se les ve en pandillas de hasta 23 individuos. Son tremendamente juguetones y se alimentan un poco de todo, sin olvidar la rica carroña.

Suele vivir en estribaciones montañosas ( Merindades es un sitio ideal también para el tasugo ) especialmente entre bosques claros de frondosas y pastizales.

El apareamiento tiene lugar entre primavera y verano y, mientras se realiza, al macho le encanta darle mordisquillos a la hembra.

No esperes verles de día pues lo que les gusta es salir de garito en garito por las noches.

Pero lo que más llama la atención de estos queridos merineses son sus casas, las tejoneras, a las que a veces se ha definido como auténticas catedrales subterráneas. Se han encontrado tejoneras con más de 879 metros de túneles, con 50 compartimentos y 180 entradas. Estas tejoneras tienen incluso conductos de ventilación y son construidas por ellos mismos mediante excavación.

Entre sus enemigos se encuentran el lobo, el lince, el zorro, la gineta, el gato montés, el oso, así como las aves rapaces y, a veces, nosotros los humanos.

Ah, se nos olvidaba, el tejón es común en toda Europa y no hay nada en nuestro tasugo que lo distinga de los tejones del resto de nuestra querida provincia ni del resto de España. Misma cantidad de patas y más o menos el mismo pelaje. Y si alguien te insinúa lo contrario no le hagas ni caso, son sandeces de alguien que ha visto muchas pelis de romanos.

O como dice el poeta: " tejos y tejones veredes
a raudales en Merindades 
y en otras muchas localidades ".

La preciosa foto se la hemos " robado " a Jorge Jáuregui Campos

sábado, 7 de abril de 2018


El día que me largué, las Mellizas dormían juntas en la vieja cama de hierro y, al besarlas en la frente, la Clara, que sólo dormía con un ojo y me miraba con el otro, azul, patéticamente inmóvil, rebulló y los muelles chirriaron, como si también quisieran despedirme. 

A Padre no le dije nada, ni hice por verle, porque me había advertido: " Si te marchas, hazte a la idea de que no me has conocido ". Y yo me hice a la idea desde el principio y amén. Y después de toparme con el Aniano, bajo el chopo del Elicio, tomé el camino de Pozal de la Culebra, con el hato al hombro y charlando con el Cosario de cosas insustanciales, porque en mi pueblo no se da demasiada importancia a las cosas y si uno se va, ya volverá; y si uno enferma, ya sanará; y si no sana, que se muera y que le entierren. Después de todo, el pueblo permanece y algo queda de uno agarrado a los cuetos, los chopos y los rastrojos.

En las ciudades se muere uno del todo; en los pueblos, no; y la carne y los huesos de uno se hacen tierra, y si los trigos y las cebadas, los cuervos y las urracas medran y se reproducen es porque uno les dio su sangre y su calor y nada más.

( Miguel Delibes )

viernes, 23 de marzo de 2018

CANCIÓN REGISTRADA POR ANTONIO JOSÉ EN SOTOSCUEVA

El malogrado compositor Antonio José, a quien “desaparecieron” vilmente en el año 1936, y al que ya hemos citado con anterioridad en esta página, recogía en plena Merindad de Sotoscueva esta melodía dulce y ancestral conocida en toda la provincia:

“Labrador, labrador ha de ser,
labrador, labrador y le quiero,
no le quiero molinero,
ay porque le llaman el maquilandero.
Que le quiero labrador,
Que coja los bueyes
Y se vaya a arar
Y a la media noche
Me venga a rondar…”


domingo, 18 de marzo de 2018

MI QUERIDA BICICLETA ( Miguel Delibes )


" De adolescente , cuando me lamentaba ante mis amigos de los procedimientos didácticos de mi padre ellos decían que esa era la educación francesa y que la educación francesa estaba muy bien. Que ellos no sabían nadar , ni montar en bicicleta, ni distinguir un cuco de un arrendajo porque no habían recibido educación francesa y que era un atraso. Que criar a un niño entre algodones era arriesgado porque luego, cada vez que la vida le pasa factura no sabe qué actitud adoptar.

Por aquel entonces yo era una especie de Fausto Coppi, un ciclista consumado. No me apeaba de la bicicleta. Sabía zigzaguear sin manos , ponerme de pie en el sillín y conducir con los pies.

Como transporte , podía cargar simultáneamente a tres de mis hermanos: uno en el manillar, otro en la barra y un tercero en el pie, sobre las palomillas traseras. Los automóviles , en mi ciudad, eran entonces media docena y uno podía doblar las esquinas, inclinando el cuerpo, a toda velocidad, sin preocuparse de lo que viniera de la bocacalle. Incluso cuando acompañaba a una muchachita, lo hacía sentado en mi bicicleta, impulsándome con el pie desde el bordillo de la acera.

Formábamos un todo tan armónico que si el descubrimiento de América se hubiese producido en 1932, y yo hubiera asistido a la efemérides, los indios a buen seguro nos hubieran tomado a mi bicicleta y a mi por una criatura con ruedas. Pero no todo iba a ser coser y cantar y en aquellos tiempos ya existía un punto negro: los agentes, a los que entonces llamábamos guardias de la porra. Mi bicicleta nunca fue matriculada y en consecuencia constituía una sabrosa presa para los sabuesos municipales.....

Y ¿ Por qué no matriculaba mi bicicleta y vivía tranquilo ? ¡ Ah ! Esto formaba parte de la educación francesa de mi padre. Mi padre era enemigo de las tasas arbitrarias aunque fuesen menores... "

sábado, 3 de marzo de 2018

VIEJAS HISTORIAS DE CASTILLA LA VIEJA " EL PUEBLO EN LA CARA " ( y 3 )



Pero aquello no me gustó, porque ya por entonces padecía yo del espinazo y me doblaba mal y se me antojaba que no estaba hecho para trabajos tan rudos y, así de que llegué, me puse primero de guardagujas y después de portero en la Escuela Normal y más tarde empecé a trabajar las radios Philips que dejaban una punta de pesos sin ensuciarse uno las manos. Pero lo curioso es que allá no me mortificaba tener un pueblo y hasta deseaba que cualquiera me preguntase algo para decirle: " Allá, en mi pueblo, el cerdo lo matan así, o asao ". O bien: " Allá, en mi pueblo, los hombres visten traje de pana rayada y las mujeres sayas negras, largas hasta los pies ". O bien: " Allá, en mi pueblo, la tierra y el agua son tan calcáreas que los pollos se asfixian dentro del huevo sin llegar a romper el cascarón ". O bien: " Allá, en mi pueblo, si el enjambre se larga, basta arrimarle una escriña agujereada con una rama de carrasco para reintegrarle a la colmena ". Y empecé a darme cuenta, entonces, de que ser de pueblo era un don de Dios y que ser de ciudad era un poco como ser inclusero y que los tesos y el nido de la cigüeña y los chopos y el riachuelo y el soto eran siempre los mismos, mientras las pilas de ladrillo y los bloques de cemento y las montañas de piedra de la ciudad cambiaban cada día y con los años no restaba allí un solo testigo del nacimiento de uno, porque mientras el pueblo permanecía, la ciudad se desintegraba por aquello del progreso y las perspectivas de futuro.

Miguel Delibes
Foto: Cortiguera. Blog de las Tierras de Burgos

lunes, 12 de febrero de 2018

DESFILADERO DE LA HORADADA: ENTRE OÑA Y TRESPADERNE



DESFILADERO DE LA HORADADA: ENTRE OÑA Y TRESPADERNE
muchos nos saben que el nombre de "la Horadada" proviene de una gran roca agujereada que existía precisamente en este punto, y que desapareció a mediados del siglo pasado como consecuencia de las explosiones para la mejora de la carretera. La imagen que incluimos en este post corresponde a principios del siglo XX. Con un poco de atención veremos unas personas en la parte inferior de la oquedad.

Al lugar dedicaba una poesía Bonifacio Zamora, sacerdote con aficiones poéticas que dedicó buena parte de su glosas al medio rural burgalés:


Pero el Oca se ha ido
dejándome en el Puente
de la Horadada, a solas con el Ebro,
pintor de los paisajes burgaleses.
Y quizá más hermoso que ninguno,
El paisaje de Oña a Trespaderne.

Aquí la carretera, lagartija
con su cola de asfalto, aquí la sierpe
del río con su cola
de cristal, se emparejan y retuercen,
mientras el tren, monstruo de hierro, pasa
aplastando metálicos rieles.

Reflejándose en los hondos
remansos de las aguas transparentes
peñascos desprendidos de la altura,
peñascos que amenazan desprenderse,
rocas y pinos abrazados, robles
que entre las grietas sus raíces prenden.
¿No es aquella hendidura
despeñadero oscuro del torrente?

domingo, 11 de febrero de 2018

KABALLO



" Kaballo " es una de las primeras palabras escritas en nuestro lengua castellana en los Cartularios de Valpuesta.

Preciosa foto de Ana NoVal le de Mena. ¿ De quién si no ?

martes, 30 de enero de 2018

NUESTRAS PALABRAS " KASA "


Que cómo diablos a algo que los romanos habían llamado " domus " en Castilla se empezó a llamar " kasa " es un misterio para los legos en esta materia pero lo cierto es que en el año 944 se presentó en sociedad, en la sociedad escrita, un nuevo vocablo: " kasa ". Ignoramos a cuánto estaba el metro cuadrado de la vivienda en la zona oriental de Merindades por aquel entonces pero intuimos que si el monje de Valpuesta anotó aquella palabra en el registro de donaciones de los feligreses,con su pluma de ave mojada en hollín desleído en agua, debió de ser sin duda a cambio de muchas misas y plegarias, velas y cirios.



Fotos: " kasas " en Merindades

NUESTRAS PALABRAS " CASTILLA "



En esta ocasión dejamos descansar a nuestro monje de Valpuesta y ponemos el foco sobre un abad, el Abad Vitulo que el 15 de Septiembre del año 800 hizo una donación en el monasterio de Taranco de Mena en la que se menciona por primera vez la palabra Castilla para referirse a un territorio cercano. Este documento, que se encuentra custodiado en el monasterio de San Millán de la Cogolla ha sido puesto en duda en cuanto a su autenticidad por varios estudiosos del tema con lo que tendríamos que acudir a un documento unos años posterior para tener plena seguridad sobre el nacimiento de esta hermosa y revolucionaria palabra.

A diferencia de otras entidades identitarias meramente tribales a la espera de un führer y al gusto de algún gurú etnicista, Castilla se presenta como algo mucho más rico y complejo, como un crisol de diversos pueblos: bardulios, autrigones, cántabros, vascos, godos, mozárabes...
Castilla emerge como algo nuevo y tremendamente dinámico que va evolucionando desde aquel pequeño rincón:

" Entonces era Castilla una pequeña alcaldía
aunque era pobre e de poca valía,
de una alcaldía pobre ficiéronla Condado
tornáronla después Cabeça de Reynado "

hasta un condado más o menos independiente entre el Mar Cantábrico y el río Duero, un reino y uno de los mayores imperios que haya conocido la humanidad.

El concepto de Castilla ha sido objeto de todos los tópicos, especialmente desde aquella Generación del 98 que tanto daño hizo a su nombre al tomar la parte por el todo y confundir su esencia con un paisaje. Su mera evocación despierta las más controvertidas reacciones, en ocasiones la misma rabia que pueda despertar el más listo de la clase o un mercedes aparcado en un barrio de chabolas, en otras las misma lástima y repulsión que despierta un pobre leproso y muy a menudo la de un cadáver al que los buitres vecinos intentan descuartizar y quedarse con su más parte más suculenta.

Concejos, leyes, cortes, rebeldía, orgullo, democracia son otros conceptos que acompañaron a la palabra Castilla durante siglos.

Pero ¿ está aún viva Castilla ? Y si no lo está ¿ tiene solución ? ¿ No " resucitaron " otras entidades 1.100 años después ?

Y aparte de su lengua y de su glorioso pasado, de su arte, monumentos y literatura, ¿ qué más queda del carácter castellano en nuestros pueblos ? Nosotros lo tenemos claro, humildad y dignidad.

En la foto de abajo, el más antiguo escudo de Castilla y León que se conserva. Catedral de Santander, año 1.230.

La teja de Villamartin de Sotoscueva (Las Merindades)



¿Sabias que los versos más antiguos del Poema de Fernán González se encontraron en 1960 en las Merindades, en Villamartín de Sotoscueva?

Para saber más clica en este enlace.


NUESTRAS PALABRAS " QUESO "



A decir verdad lo que se anotó aquel día en Valpuesta fue " cassios " para eso que en latín se había llamado caseus. Los que saben de esto dan importancia a esa evolución pero hemos de reconocer que por una vez los leoneses fueron más precisos y adelantados cuando en torno al año 975 el monje despensero del monasterio de San Justo y San Pastor en el pueblo de Rozuelo, muy cerca de León, elaboró su Nodicia de kesos, una especie de relación de los quesos que habían salido del monasterio durante aquel año.

Lo cierto es que nuestro monje de Valpuesta se llenó de gozo hace hoy ya más de 1.067 años aquel lluvioso día del año 950 cuando anotó en el registro de donaciones recibidas aquellos quesos. Y luego, en el cenobio, fuera del scriptorium seguramente se discutió si era factible pedir indulgencia plenaria para aquellos feligreses que se comprometiesen a aportar un queso a la semana.....

Es conocido que el general De Gaulle se preguntaba qué cómo se podía gobernar un país en el que existen más de 400 clases distintas de quesos, en referencia a Francia. Aquí no tenemos tantos pero tampoco nos podemos quejar. Eso sí, recordemos siempre este dicho tan nuestro, tan de Burgos: A la leche ( queso ) eche ( vino ), más no mucho eche que nade la leche...


En la foto: quesos de Merindades y de nuestra provincia.


NUESTRAS PALABRAS " FUERO "


Una de esas primeras palabras que aparecieron escritas en Valpuesta es " fuero ". Por fuero se entiende tanto la ley o conjunto de normas que un rey concedía a un determinado territorio, ciudad o persona; como el conjunto de privilegios o exenciones de los que goza un territorio o persona ( ej. aforados de Moneo ).

Y desde luego que los castellanos le hemos sacado jugo a esta palabra: desde aquel fuero de Brañosera del año 824 en lo que habría de ser Castilla y que se conservó durante siglos en el Monasterio de San Pedro de Arlanza hasta la desamortización de Mendizábal, pasando por los tiempos en los que se quemó en Burgos el Fuero Juzgo ( Liber Iudiciorum ) de los visigodos cuando hicieron preso a nuestro Buen Conde Fernán González en León o más tarde por los fueros de Logroño, de Miranda de Ebro, de Castro Urdiales, de Santander... O el Fuero Viejo de Castilla o de Burgos, o el Fuero Real.
Hoy en día en Castilla ya no gozamos de fueros pero en nuestro " fuero " interno sabemos bien que a esta palabra, que nació en Merindades, la tenemos bien amortizada. Claro es que los que más jugo la han sacado y la siguen sacando son nuestros vecinos los vascos.

Entre las fotos, el Fuero Juzgo antes de ser quemado por los castellanos.